viernes, 2 de enero de 2015

Las Puertas del Indiano


José Manuel Almerich
Dos enigmáticas máscaras talladas en madera en la puerta de la casa rural nos reciben al atardecer después de una preciosa excursión por los alrededores de Relleu, pequeña población recostada en las laderas del Benesit, una de las tantas colinas de reminiscencias islámicas que envuelven el valle. La ermita de San Albert, el castillo, las masías dispersas, los antiguos molinos o la vieja y colmatada presa del rio Amadorio forman parte de este mundo rural que descansa adormecido a la sombra de los dos grandes colosos que dominan la inmensidad el paisaje: Aitana y el Puig Campana.

Las puertas del Indiano, lo único de valor que quedaba de la casa cuando fue adquirida por Lola y Jorge, sus actuales propietarios, es el nombre que recibe un lugar muy especial: una casa rural adaptada para el turismo de salud. Junto a la Iglesia Parroquial, en la misma plaza, esta ubicada esta casa señorial de principios del siglo XIX, perfectamente rehabilitada y cuyo diseño ha permitido conservar la parte antigua destinada al alojamiento, sala de estar y comedor, y edificar una parte totalmente nueva dedicada a la salud integral, donde se incluye una piscina de hidromasaje, vaporario, salón de estética y aula de relajación. Los muros antiguos de piedra y las viejas vigas de madera se combinan en perfecta armonía con los materiales más modernos y cristal, permitiendo que la luz entre con fuerza creando texturas, colores y matices para formar un ambiente cálido y acogedor. 


A tan sólo veinte kilómetros de la bulliciosa Benidorm, Relleu es un apacible pueblo de montaña que mantiene todavía su estructura medieval de origen musulmán y donde sus estrechas calles no permiten el paso de vehículos. A 450 m sobre el nivel del mar, Relleu goza de un clima suave y mediterráneo protegido de los vientos del norte por el gran macizo de Aitana, la cumbre más alta de Alicante. El carácter serrano de la población se ha mantenido por el aislamiento que tradicionalmente tuvo al ser una zona abrupta y escarpada, flanqueada de barrancos de difícil acceso y cuya comunicación fue siempre compleja. Los moriscos abancalaron las laderas de las montañas cercanas y construyeron antiguos caminos de herradura que hoy pueden recorrerse a pie disfrutando del entorno. El origen de Relleu se remonta al siglo I antes de Cristo cuando se produjo un pequeño asentamiento rural, probablemente una villa romana, que trató de aprovechar las excelentes condiciones de este soleado valle y la presencia de un rio, el Amadorio. Muy probablemente dependería del importante centro romano de la Vila Joiosa y los íberos que habitaron el poblado de la Penya Roja pronto lo abandonarían para integrarse con los nuevos pobladores. Desde entonces y hasta la expulsión de los moriscos, Relleu fue un ir y venir de culturas, colonizadores, agricultores, tratantes de caballerías, pastores y molineros que crearon un paisaje humanizado y adaptándose a la verticalidad de su relieve. Todo el valle en general es un mosaico de campos, masías, ermitas y molinos abandonados donde pasear es un placer y cuya belleza ya fue descubierta hace años por nuestros vecinos del norte que han adquirido la mayor parte de las casas y las han rehabilitado para pasar sus últimos años aquí. Tuvo su apogeo a principios del siglo XX, momento que alcanzó los tres mil vecinos y en su término se encuentran importantes yacimientos de hierro, como la mina abandonada de les Ferreríes, vinculada a los procesos hidrotermales de la sierra del Cabeço d’Or. En Relleu existen dos fuentes sulfurosas dentro del Barranc de la Cova, con afloramientos de azufre y hierro que suelen verse en superficie. Los cercanos baños de Busot, incomprensiblemente abandonados y vergonzosamente vandalizados, a pesar de la belleza de su ubicación e instalaciones, son el testimonio ya casi arqueológico de la presencia histórica de manantiales termales y la desidia que siempre nos ha caracterizado como pueblo. 


El rio Amadorio es el eje principal que forma el valle: en su cauce, aguas abajo de la población, donde comienza el impresionante desfiladero, se construyó a finales del siglo XVII un pantano por privilegio de Felipe IV. Esta obra supuso un gran esfuerzo colectivo y permitió disponer de agua durante el verano y aumentar los regadíos, pero en la actualidad está totalmente colmatada por los sedimentos. La observación de la presa por ambos lados, es una magistral lección de geografía y geología, una advertencia real y perfectamente visible de la gravedad de la erosión en nuestras tierras de interior. Perdida la cobertura vegetal por la presión antrópica, nada retiene las aguas de lluvia que erosionan y arrastran los materiales que forman el suelo, soporte imprescindible para la vida. La desertización es el principal problema de las comarcas alicantinas. El rio Amadorio y sus barrancos adyacentes ya no mueven molinos como antaño porque los pozos y la sobreexplotación de los acuíferos para un litoral cada vez más urbanizado, los han secado definitivamente.

La vall de Relleu es un mundo de sensaciones tan distinto al de la costa que posee su propio ritmo de vida. En él se han afincado escultores, artistas y poetas que, inspirados por la luz mediterránea, crean belleza y dan forma definitiva a sus obras extraídas de la propia naturaleza. Mahfoud Sellaoui, escultor de origen argelino y reconocido prestigio internacional, funde piezas en bronce y talla figuras de madera de con una imaginación y sensibilidad estética sorprendente. Los troncos inertes de olivos, tilos o cerezos esconden figuras femeninas o danzantes con los brazos extendidos a los que Mahfoud les da vida y quita tan sólo la madera que les sobra. Sevilla es otro escultor de Relleu que, sin estudios de arte ha sabido, tan sólo con la habilidad de sus manos, sacar de los troncos y raíces retorcidas, figuras extraordinarias. 

Relleu tiene un valor cultural, paisajístico y humano que difícilmente podremos encontrar en la costa. Recorrer sus sendas con calma, charlar con el entrañable Mahfoud en su finca del Foncar, saborear una olleta de blat o ascender al cercano Puig Campana, la montaña mítica por excelencia de la Marina, cuya silueta siempre esta presente como telón de fondo, es una experiencia distinta y enriquecedora. Si además acabamos el día tras las puertas del Indiano, inmersos en sus baños de vapor o sumergidos en sus chorros termales de aguas envolventes, estaremos definitivamente condenados.


José Manuel Almerich

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